
La cervicalgia puede aparecer por sobrecarga, posturas mantenidas, estrés, trabajo sedentario, falta de movimiento o episodios repetidos.
A veces se acompaña de rigidez, dolor al girar el cuello, sensación de pesadez o molestias que se extienden hacia hombro y escápula.
En nuestro servicio valoramos no solo dónde duele, sino cómo se comporta el problema en tu rutina diaria. Eso nos permite diseñar un plan que combine tratamiento a domicilio, mejora de movilidad, pautas para el día a día, ejercicios y seguimiento.
En los casos recurrentes, esto es especialmente importante para no caer en el patrón de mejorar unos días y volver a empezar.
El enfoque híbrido tiene mucho sentido aquí porque una parte importante del resultado depende de lo que ocurre entre sesiones: movimiento, tolerancia a la actividad, progresión y prevención de recaídas.